Desastre de Lujo: Viaje de Team Building de $500,000 se Convierte en una Aventura Inolvidable
Un viaje de team building de lujo en Honduras se convirtió en una experiencia inolvidable y desastrosa para los empleados de una empresa tecnológica.
La empresa Plex organizó un viaje de lujo a Honduras con un presupuesto de $500,000, pero la experiencia resultó ser un desastre debido a una serie de eventos inesperados y desafortunados. A pesar de los problemas, el viaje logró fortalecer los lazos entre los empleados.
La empresa tecnológica Plex decidió organizar un viaje de team building de lujo a Honduras en 2017, con el objetivo de unir a sus 120 empleados remotos. El viaje, que tenía un presupuesto de $500,000, se planeó con una temática de Supervivientes y contó con la participación de un ex-Navy SEAL como instructor. Sin embargo, desde el inicio, las cosas comenzaron a salir mal. El gerente general del hotel donde se alojarían los empleados renunció semanas antes del viaje, y el chef principal también abandonó su puesto.
La llegada de los empleados a Honduras no fue tranquilizadora. El complejo donde se alojarían estaba rodeado de torres de vigilancia y personal armado, lo que generó inquietud entre los empleados. Las cosas empeoraron cuando el CEO de la empresa, Keith Valory, se enfermó después de comer una ensalada cruda y contrajo una infección por E. coli. Mientras tanto, los empleados participaban en pruebas de supervivencia, como comer tarántulas muertas y enfrentar hormigueros de hormigas de fuego. La infraestructura del complejo también era deficiente, con cortes de agua y electricidad frecuentes y comida mal cocida.
A medida que el viaje avanzaba, los problemas se multiplicaban. Un empleado encontró un animal similar a un puercoespín en su ducha, y otro cayó sobre un hormiguero y requirió atención médica urgente. La cena en la playa se convirtió en un desastre cuando muchos empleados fueron picados por pulgas de arena. Al día siguiente, el grupo viajó a la isla de Utila para visitar un campo de béisbol que la empresa había financiado, pero el regreso se convirtió en un problema debido a la falta de iluminación nocturna en la pista de aterrizaje. Un grupo de empleados quedó atrapado en la isla durante la noche, pero lograron pasar el tiempo escuchando reggae y bebiendo cerveza. A pesar de los desafíos y desastres, el viaje logró fortalecer los lazos entre los empleados, y muchos de ellos siguen trabajando juntos hasta hoy en día.
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